Crecí escuchando prohibiciones: no escuches esa música, no te pintes las manos, no sueltes tu cabello, no pintes tus zapatillas, no camines encorvada, no uses un tenedor de pulsera, no te juntes con esas niñas, no te puede gustar ese niño, no salgas sin aretes, etc etc etc… Sin embargo, jamás fui una borrachita, ni probé drogas, ni fui una putita adolescente… me divertía pero con muchos límites… entonces ahora me pregunto… ¿Qué hacía mal? ¿A quién le hacía daño?
Mi familia es algo convencional (Convencional =disfuncional como todas) mi mamá es encantadoramente trabajadora, amorosa, amiga, positiva, sencilla, incondicional, TODO lo que una mamá debería ser, quiero parecerme mucho a ella cuando sea madre, es que su nombre debería ser sinónimo de esta palabra… ha pasado por tanto y jamás se dio por vencida, soy tan diferente a ella... Mi papá, él es…único… sin duda es con quien más me identifico… un poco irresponsable, muy sencillo, sin prejuicios, pasivo… él quería tener dos hijos pero salí yo… una niña a quien le decían que siempre estaba equivocada sin saber por qué, una copia casi perfecta de él. Pero de pequeña un día me dijeron que mi mesa de 4 patas se iba a quedar sin una, porque papá se iría a trabajar a otra ciudad para tener un futuro mejor… y supongo que ahora que lo pienso eso me afectó mucho más de lo que alguna vez creí… nunca me sentí completamente normal, desde que estuve en el preescolar me sentía diferente, tenía tantas preguntas y papá siempre me las respondía… pero mi mejor amigo se fue… me dejó con mamá y hermano. Mi hermano, tan parecido a mamá, le sacó las cosas buenas y las prohibiciones … pero en su carga genética vino un bonus track que nadie esperaba… era algo exquisito por así decirlo, pero nadie lo entendía… Mamá nació en una provincia pequeña, en una familia que no era adinerada, ella se ganó todo lo que tiene con cada gota de sudor que derramó desde lo 17 años que dejó su hogar para estudiar en Lima. Papá, provinciano también, si bien nunca le faltó nada y tuvo la suerte de tener todo a la mano, jamás fue una naricita respingada, le encantaba ayudar a los demás, tratar a todos por igual, tenía una gran sensibilidad social. Entonces, supongo que es fácil entender mi interrogativa sobre por qué mi hermano es así, por qué siempre criticó a mis amigos, mi música, mis gustos …”por qué andas con esa extraterrestre?, y de qué colegio es? Mejor júntate con ellas (hijas de jefes), qué fea música, baja el volumen, siempre me haces quedar mal con mis amigos por los enamoraditos que tienes, me da vergüenza, ese chiquito no tiene aspiraciones, es un pavo”… Y a pesar de todo, él es el único que me pone en “orden”, el único que tiene la capacidad de volverme “normal”, el único al que le rindo cuentas con miedo… quiere ser mi papá, quiere “enderezarme”… sé que lo hace con buena intención, pero si siguiera todas su ordenes posiblemente apagaría mi esencia… y no quiero apagarla más… creo que recién a los 20 años puedo decir con cierta seguridad quién quiero ser… quiero ser una persona feliz… no tener miedo del qué dirán, ser fiel a lo que me gusta, viajar, conocer, ayudar, probar, amar, sentirme parte de algo.
Amo a mi familia y creo que realmente somos muy unidos y felices, aún recuerdo cuando dormía entre mis papás por las noches, sentía que nada en el mundo podía dañarme, pero tengo que aprender mucho para no criticar tanto y dejar ser… porque nací siendo muy perfeccionista y no es tan lindo… no quiero buscar perfección en mis hijos, quiero que sean felices con sus gustos e intereses, no quiero que sean tan narcisistas como yo… yo que conozco casi todos mis defectos, que no me gusta ni una sola parte de mi cuerpo, de mi cara, que tengo miedo a subir de peso, que tengo miedo de no gustar, tengo miedo de cambiar, y lo más irónico es que me jacto de no tener miedo…
Así pues me abro ante estas paginas y muestro lo que nadie ve… aquí está mi talón de Aquiles, aquí está mi propio psicoanálisis, aquí estoy yo de verdad.
No hay comentarios:
Publicar un comentario